lunes, 10 de octubre de 2011

es este fluir del tiempo
que bien sé
que bien me adviertes
nunca ha sido totalmente mío.
Lo mudable es un torbellino
desde ti hasta la Pampa.

Te gusta dejar el café a medias,
sintiendo el temblor ajeno de los días
contra la inscripción de tu espalda.

No pides imposibles
ni hay espejismos ya en los posos
que has dejado de mirar.
El fin de la búsqueda como principio del camino.
Aquí estás.
Nublada
pero joven.
Rota
pero más viva
que la primera luz matinal
en este escenario tan salvaje,
en este canto tan eterno
donde sonríes sobre la tierra desolada,
vertiendóte en poesía ajena,
doblando papeles viejos,
ahora sabes
que el principio
del tiempo
se escribió un lunes como éste.

Tu boca es un remolino de sal.
Estás contenta.
O eso creo.
ella era un símbolo
de la vida expansiva,
la belleza de ese café solo a media tarde,
la fugacidad de aquel beso en technicolor,
y tantas cosas,
y tantos lunes
como escamas,
y tantas escamas contra el frío.

El frío quema y no tiene apellidos.

domingo, 9 de octubre de 2011

la persistencia agresiva
del diluvio más seco
ha calado mi voz.

¿Qué haré con este continuo desencuentro?
se escuchaba I love rock'n' roll,
llegué buscándote
y te atreviste a no estar.

La certeza de esta imposibilidad
no deja de arañar mis tardes.
las historias como las plumas cubren,
pero no protegen,
solo ocupan espacio
y ya no quedan estates,
ni cajas,
ni mesas.
el objetivo de la cámara asusta
al hipersensible escurridizo.

fotos sí,
pero más bien pocas.