El silencio
es la respuesta más inhóspita
y elocuente.
Tropiezo con la vida
desde el frío.
Madrid es una ciudad
donde la gente colisiona
sin mirarse,
donde las vidas
pasan inadvertidas
y donde el bullicio
abriga la soledad.
lunes, 4 de enero de 2016
La espera
prolonga el hueco
que me llena.
Aferrarse a la esperanza
ante el horror de la herida.
Ya no más palabras estériles,
basta de tanto golpe sordo.
El cuentagotas de los días
arranca la paciencia.
Tanto silencio verde,
tanto exilio de vivir.
Los ojos se tambalean
al diluirse el día.
Frivolidad. Tráfico. Luces.
Transeúntes. Ritmo veloz.
Conversaciones insustanciales.
Remedios naturales
al vértigo cuando el abismo
es ya tatuaje en la oscuridad
de estas pupilas.
Las calles
reviven los pasos que dimos.
Imágenes sin cámara,
pintura sin lienzo.
Postales invisibles a
los turistas
pero nítidas en el difuso
marco del amor.
Al tiempo le tiembla el pulso.
Buscar refugio
en otras voces
para huir del centro
de uno mismo