lunes, 31 de octubre de 2011

la belleza de lo inaprensible
como un cúmulo de escenas,
Antonioni en un campo de trigo.
Boris Vian en la espuma del mar.

Dame un arco,
dibujaré su historia.
Nunca digas
irrevocable,
ni exprimas naranjas desalentadas.


Lo dulce, si apresurado, mortal.
curtir las piernas frías,
hechar de menos el contorno de los bosques,
la inmensidad del mar
siempre deseado
por ajeno.
no hay réplica al pasado
ni suplica para el futuro.

Todo fluye, así, sin más.
La promesa del retorno
del caballero oscuro
suena a propaganda indiferente.

Ella desdice las palabras de mermelada,
la áridez de su conciencia
la resguarda.
y le da igual
que las fresas maduren y se pudran,
el caballo sigue la carrera,
surca bosques de haya
desiertos de cactus y la ruta 66.


El caballo corre ajeno a los hombres.
Huye del espacio,
sin redadas ni tiempo para saciar su destino.
Jack volvió a la carretera
sin poder saquear el templo perseguido.