Tras aquel huracán de cal y silencio,
la habitación propia le resultaba un paraje despojado de vida,
compartir su atmósfera la salvó aquel otoño,
la devolvería al limbo individual algún día,
pero, mientras tanto,
vivió cálida,
vivió salvaje
construyendo un microuniverso compartido
que fortaleció sus alas
hasta volar de nuevo.
¡Arremete, viajera! Cuando hayas encontrado tu centro.
lunes, 6 de agosto de 2012
Doubts before flying.
Georgia O'Keffe, Santa Fe, New Mexico
Perdurar marchando,
volar ralentizando,
envolver subrayando.
Afianzo rostros en la roca,
las imágenes son un haz de luz,
esta luz como atisbo de lo eterno,
su latir efímero es el color más vivo.
Las estaciones fluyen,
el cuerpo se graba en sus días
creando un calendario salado
que deja huellas en la voz,
escarcha sobre los campos,
sabor en la memoria.
caduca el verano
al desprender los pétalos ante el temblor del lobo.
Perdurar marchando,
volar ralentizando,
envolver subrayando.
Afianzo rostros en la roca,
las imágenes son un haz de luz,
esta luz como atisbo de lo eterno,
su latir efímero es el color más vivo.
Las estaciones fluyen,
el cuerpo se graba en sus días
creando un calendario salado
que deja huellas en la voz,
escarcha sobre los campos,
sabor en la memoria.
caduca el verano
al desprender los pétalos ante el temblor del lobo.
sábado, 14 de julio de 2012
Este cuadro es uno de los que vi en la magnífica exposición de Edward Hopper en el Thyssen.
Lights&shadows,
where are we going?
The sunset in front of us keep us staring at its colours, in silence.
The sunset in front of us keep us staring at its colours, in silence.
Sometimes I think that we have already arrived.
El tacto eterniza la piel
en estaciones difuminadas,
al caminar por vías sin tren
surcando lugares
que dejan huellas en la cadencia de la voz,
en la anatomía del mapa,
trazandónos lento,
al detalle.
La luz es un túnel,
el túnel es nuestra historia,
un cuadro que se esboza
después de este incendio del temblor,
un bramido de aguas profundas
y de abrazos que acorazan.
Leve es el transcurso
del verano abrupto.
Esta orilla
es la de los gatos resignados,
nuestra piel ha aprendido
a camuflarse en su trinchera.
La carretera,
los vados,
las mañanas tan desnudas,
recogidas en veladas diapositivas.
Nos detenemos ante la visión
de un nuevo horizonte de arena y voces pálidas,
hace calor,
tenemos la boca seca,
las manos son lazos que permiten lo paralelo en nuestra sombra.
del verano abrupto.
Esta orilla
es la de los gatos resignados,
nuestra piel ha aprendido
a camuflarse en su trinchera.
La carretera,
los vados,
las mañanas tan desnudas,
recogidas en veladas diapositivas.
Nos detenemos ante la visión
de un nuevo horizonte de arena y voces pálidas,
hace calor,
tenemos la boca seca,
las manos son lazos que permiten lo paralelo en nuestra sombra.
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