miércoles, 10 de octubre de 2018

la tiniebla es extensión de mis poros,
me he bebido el horizonte amargo
en este hueco digital que
alguien me trazó



volver a escribir
es lamer la fisura
con saliva verbal,
adornar con versos
la carne perforada.

Pero la herida permanece
ajena a ese bálsamo estético
como un niño
que arrullaste antes de tiempo
pero nunca se durmió.
Se me han encallado las pestañas
                                   qué necesito para cubrir este miedo tan superlativo,
tengo un enjambre en el pecho,
y aquí,
atascados,
los naufragios que me hicieron grande
                                                             pero no me han salvado
                             no de mí
 aún no.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Las ganas de verte
se me han desvaído,
las palabras que te iba a decir
se han hecho tinta de colores
rompiendo el viejo pergamino
de la carta que pospuse de forma indefinida.

(En lugar de enviarte algo memorable ,
te hago llegar un amable -pero anodino-
whatsapp).

jueves, 23 de noviembre de 2017

Este tiempo,
con sus ramificaciones
de horas poliédricas, densas, inexorables,
es cuchilla de hojas metálicas:
Te corta el pulso,
y te oxida la palabra
                                hasta deshilacharte ese verso
 que, de forma prematura,
 muere enredado en tus cuerdas vocales
 haciéndolas crujir como hojas secas.

Ojalá haberte querido
la mitad de lo que me has dolido.

Entonces (tal vez),
una ínfima proporcionalidad
me hubiera redimido.

lunes, 20 de noviembre de 2017

La ausencia es una enfermedad,
pues ha vuelto el frío, 
un frío que permanece
desvelándote
y oscureciendo el contorno de tus ojos
sin que seas ninguna cantante de rock.