es esta desnudez de detalle,
se insinúa la canción
con sus primeras notas.
domingo, 9 de octubre de 2011
Esta mañana
como descripción de una eternidad contenida
en el recuerdo.
Las manos no piden,
cuentan,
sus distancias se trazan con silencios
y tantas barreras invisibles
que los acordes te doblan
bajo el peso de la voz,
has roto tantos nudos
y es domingo,
los domingos hablan del fluir del tiempo,
el tiempo es síntoma de la conciencia,
conciencia para espaldas grises
frente al cielo azul.
Los reencuentros
saben advertirte
de que el punto de partida nunca ha estado demasiado lejos
permanece en ti,
en tus poemas,
búscandote en la pausa más frágil,
en el ala izquierda de un labio,
en la paz después del cuchillo,
en el manto de hojas muertas
sobre el que te tiendes
sabiéndote sola,
entera,
expectante,
despierta.
como descripción de una eternidad contenida
en el recuerdo.
Las manos no piden,
cuentan,
sus distancias se trazan con silencios
y tantas barreras invisibles
que los acordes te doblan
bajo el peso de la voz,
has roto tantos nudos
y es domingo,
los domingos hablan del fluir del tiempo,
el tiempo es síntoma de la conciencia,
conciencia para espaldas grises
frente al cielo azul.
Los reencuentros
saben advertirte
de que el punto de partida nunca ha estado demasiado lejos
permanece en ti,
en tus poemas,
búscandote en la pausa más frágil,
en el ala izquierda de un labio,
en la paz después del cuchillo,
en el manto de hojas muertas
sobre el que te tiendes
sabiéndote sola,
entera,
expectante,
despierta.
viernes, 7 de octubre de 2011
La imposibilidad
es otra negación a las cuerdas
que los ataron hace ya muchos otoños,
cuando sus voces menguaban con la noche
y lo desconocido parecía un terreno abarcable.
Aferrarse a la dificultad,
encaramarse sobre ella
sin pensar demasiado.
En esta ciudad no se advierte la tormenta,
está dentro de sus piedras,
bien saben que cuando la calle se vacía
el peatón tiembla.
es otra negación a las cuerdas
que los ataron hace ya muchos otoños,
cuando sus voces menguaban con la noche
y lo desconocido parecía un terreno abarcable.
Aferrarse a la dificultad,
encaramarse sobre ella
sin pensar demasiado.
En esta ciudad no se advierte la tormenta,
está dentro de sus piedras,
bien saben que cuando la calle se vacía
el peatón tiembla.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)