lunes, 6 de junio de 2011

eres mujer de ascuas y café,
el cuerpo que después de desvalido
creció como el paisaje de una voz sin sombra
y no llegas,
y reclaman tu nombre en otro sitio
pero tú estás aquí
con olvido y mapas de tinta
porque temes perderte
o no llegar donde te propusieron.

la noche te reconoce
has desamarrado el último bote,
tu luna está dormida

la mañana temblará en tu boca esquiva
la mañana tiembla
tiembla
ti e m bla

ya.

domingo, 5 de junio de 2011

el futuro y la lluvia,
esta intuición del amor más lejos.

temasdedomingo.
es esta misma manta
y las perlas que caen
rompiendo el cielo
este cielo que se hunde en ti
hasta que sonríes desde otra superficie


es esta misma carencia
sobre tus hombros desnudos
( ninguna otra)
una agonía de flores prematuras,
la cicatriz que ocultas bajo los párpados,
esa afición del poeta a parecer sosegado,
un cimiento del ataque sin advertencia,
no hay planos para quien no sabe a dónde ir
y aquí está ella,
impertinente,
con su apetito voraz
y la muerte en un beso,
pegada a la luz que dejas al desprenderte
de toda cuerda,
estremecida sobre el frío cristal de la horas,
horas impávidas que bajo la lluvia te dejan pasar,
porque el adiós es un dolor que también te nutre.

ahora me dices que no interpretar es un alivio para quien siempre sufre sed,
la sed es niebla en los cuerpos que viven mucho,
y aquí está ella
(ninguna otra)
palpable,
esta insidiosa raíz de la rutina.
aquí el grito
en todos los fantasmas descubiertos a través de una misma piel.


dame lluvia
para encontrar metáforas
y olvidar esta muerte tan joven.


quizás los labios, como los brotes, sean solo un indicio
del prematuro despertar de este volcán

la tinta de mi espalda
duerme bien,
pues dice no re-conocer el re-cuerdo.
y quizás sugieras
que en mi incoherencia soy bastante coherente

y quizás a mí no me apetezca decir más.
este el resplandor
de aquel cuerpo
que se mengua envejeciendo dulce,
la fijación del otoño por las sombras de llovizna,
y todos los demás veranos
donde todos los incendios son edificios de sal


esta noche las rocas no nos dicen nada
porque tienen miedo
y el miedo es la prolongación del aullido,
ese animal que devora el tenue bailar
de las olas,
las olas son mareas que te pertenecen,
y el espejo está en ti
y tú siempre tienes miedo
pero ahora no lo encuentras.

hoy nadie sabe a dónde retornar
ni se desvela el camino para perderse,
solo una certeza:
los asmáticos siempre tienen los poemas desabrigados.
encuentro manchas de jabón
en esta camisa recién comprada,
la tierra tuerce el gesto
pero despides energía.

los pájaros juegan al tenis
y tú y yo al final de todos los todos,
amanece pero nadie sabe por qué despierta.