sábado, 11 de junio de 2016

La tarde te acoge con indiferencia
y el vacío se despliega sobre todos los nombres,
nombres que parpadean al principio de la memoria.

Tu conciencia, fosilizada,
descansa sobre lo que has amado.

Como maniobra ante el vértigo
del eco que estas paredes no devuelven,
has llenado el calendario de límites,
de fechas, de partidas, de llegadas, 
para no zozobrar en este infinito mes de junio.

Las líneas se han escapado del óleo
y se te atraganta una tormenta en la garganta.


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