martes, 26 de octubre de 2010

HIPERTEXTO

aprietan los sueños,
y no somos ejemplo de la niebla
ni de quien quisieron que fueramos...
esto es despertar sin saber a dónde ir,
se me enredan algas y erizos de mar,
y no me decido
ni tú tampoco.
si llegar o seguir,
si quedate o marchar...

hasta el mapa se desorienta
porque la música está en huelga ante tanto grito,
mientras tanto, tú te ríes
y te preguntan por qué
cuando no quieres contestar,
suena la radio, otra vez igual,
hay una fiesta y tendrás que ir,
los espantapájaros saben que te da igual la lluvia,
esta noche las hojas suenan a remordimiento
pero son tan bellas al caer al río...
y dicen que mañana será diciembre
pero no es verdad,
y pierdes el sentido del sinsentido
(el absurdo es una caricia sumergida)

junto al cajón zen,
las semillas de un beso
y el manifiesto dadaísta,
no te atrevas a bostezar al mirarme,
pues a través del glaciar nos bañamos en aguas tibias,
la precipitación es una forma de prolongarnos en vilo,
por eso,
aún mis medias rojas bailan tu voz desnuda.

No me queda aire bajo el chaleco de otra pasión que nada cuenta,
cuentan que el céfiro es cosa de hace siglos
y el polígono se queda solo a partir de las doce,
los días son sábanas arrugadas,
su color lleva un peso que no medís bien.

Los niños me dijeron
que habías despintado la calle
para no recordarnos así,
hoy el viento aúlla
con una voz que no es mía,
te olvidas del temblor de la tierra
al perder azúcar,
el perro recuerda los carteles que decían
"il est dèja trop tard"
entre el "STOP" y el McDonals.

Explotó la habitación:
no te diste cuenta
( tenías la televisión demasiado alta)
pero dejé de ser escuálida
al romper el séptimo USB.

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